Pequeños detalles del cambio climático.

Intento recuperar este blog, que a la vez me sirve de pequeño cuaderno para ir guardando algunos detalles que observo en mis paseos o de simples anotaciones meteorológicas de sucesos que pueden ocurrir en nuestras montañas y valles.

Algo que levanta mi preocupación en los últimos meses, es ver como poco a poco van cambiando nuestras masas forestales. En mis últimos paseos he observado el claro declive del robledal en nuestras montañas, más especialmente en los aledaños de Miraflores de la Sierra ya que es mi zona de movimientos habitual, algo que se ha podido comprobar estos últimos años pero éste, especialmente, está teniendo ya drásticas consecuencias.

Miraflores tiene uno de los mejores robledales de todo el Guadarrama, para mí es algo que no tiene debate posible, estamos ante uno de los melojares más amplios y mejor conservados de toda la vertiente sur. Un melojar que abarca desde los 1.700 metros en sus cotas más altas, hasta los 900 u 800 metros, adentrándose en los términos de Soto del Real y Guadalix de la Sierra. En zonas altas mezclándose con serbales, el pino silvestre tan característico de nuestra zona y otras especies como pueden ser abedules, castaños o temblones. O bien ya en zonas bajas donde lo podemos encontrar con el bonito arce de Montpellier, el fresno tan abundante en nuestras dehesas o los preciosos ejemplares de alisos que hay en las riberas de nuestros ríos.

El año que cerramos no ha sido precisamente un año seco con los números en la mano, sin ir más lejos Cercedilla ha recogido algo más de 1.100 litros, Miraflores de la Sierra 800 litros y por ejemplo en Rascafría hasta el 15 de Mayo las precipitaciones estaban ya por encima de los 700 litros. El problema es la distribución de las precipitaciones y como se comienza a observar una época de sequía estival más larga y duradera.

Durante el pasado verano las tormentas han faltado a su cita habitual con estas serranías, unas precipitaciones que son la salvación de especies más exigentes como el haya, el abedul o en menor medida de los robledales tan abundantes en nuestras sierras, en especial en zonas más norteñas, lugares como Sierra Norte o los Carpetanos en general.

Algo que éstos últimos años se ha visto, es un claro declive en el día de tormentas veraniegas. Sin ir más lejos en Miraflores de la Sierra tenemos uno de los índices más altos de cara sur, con casi 23 días de tormenta a lo largo del año. Según el libro sobre el clima de la península Ibérica de Inocencio Font Tullont, un libro obligatorio para todo aquel que quiera conocer más a fondo nuestro clima, nuestras montañas tienen más de 10 días de precipitaciones tormentosas durante la época estival, acercándose el número de tormentas en dicha época a los 15 en los lugares antes referidos más al norte del Guadarrama, si bien, en los últimos 10 años la media de días de tormenta en el periodo ha bajado a 8 días en Miraflores de la Sierra.

Otro factor que debemos tener en cuenta es el calor tan intenso que estamos teniendo en los últimos periodos estivales, el otro día comentaba en twitter un dato muy interesante, y es que son bastantes más los días en que este año hemos pasado de 32º en Miraflores de la Sierra, que los días con temperaturas inferiores a los 0º. Año tras año vemos como a nivel global se están batiendo récords de calor, siendo el año 2.014 y 2.015 como los más calurosos a nivel planetario desde que se tienen datos.

Sumando ambos factores, vemos claramente como el verano en las montañas del centro peninsular está comenzando a ser más caluroso y seco. Dicho problema nos acarrea que las especies actuales, en especial el roble al ser el que se extiende en mayor superficie y abarcando diferentes tipos de pisos, está sufriendo un lento pero progresivo retroceso de sus posiciones actuales.

Centrándonos en el área del Valle de Miraflores de la Sierra, este año se pueden observar los daños que ha sufrido el robledal y el pinar en las zonas de bajas y de solana en el primer temporal “serio” que hemos tenido durante el mes de Noviembre. Multitud de ramas rotas, troncos partidos o incluso algunos árboles que han sido tirados de cuajo. Dicho temporal no habría llamado la atención si no fuera por este detalle, ya que por ejemplo en el núcleo urbano las rachas de viento no han sido significativas y la nevada apenas aportó unos pocos centímetros.

Otro hecho es el nacimiento de encinas en zonas acotadas anteriormente a especies más húmedas y con unas condiciones más exigentes, hay una zona cercana al Pico de la Pala a unos 1.500 metros de altura que es el claro ejemplo de esta situación. En dicho lugar se mezcla algún tejo testigo de épocas pasadas, acebos, algunos rodales de arce de Montpellier junto a las grandes masas de roble, pero es la encina quien protagoniza la regeneración de la zona, siendo la principal especie que crece en dicho terreno. Creo que pocos hechos más significativos que éste podemos encontrar para demostrar hacia donde está inclinándose nuestro clima.

Os dejo algunas fotos del estado en que podemos encontrar los bosques de Miraflores de la Sierra tras la agonía pasada por la vegetación este Verano.


Y como no todo deben ser aspectos negativos…una imagen del Pico de la Najarra del pasado día 31 de Diciembre.